Face in China – Day 4

DAY 4

We are in the city of Guanghzou, an impressive and modern city with skyscrapers and indeed, another jaw-dropping airport. I gave the course in a five-star hotel. As usual, Asian luxury abounded and there was a lovely conference room with a huge screen where I was able to present the way I like to, again for about 350-400 doctors. Before giving the conference, I started my day at the gym, of course. After my gym session, I went to breakfast and then I gave my talk.

As it is the fourth day, I have polished and changed my presentation and I like it even more now, and I think that my message is clearer, more precise and leaves little room for controversy. Due to the audience’s response, I think I am right. They asked me a lot of questions and more than one doctor told me that it was the best course he had taken in his life. What else can I say?

The Chinese love to take pictures and at the end of every conference they ask me to take pictures with them and I have to pose for 10-15 minutes. There are so many photos that the shoots seems to drag on forever, but I always do it gladly with a smile! After the conference, I went to the gym to do some spinal decompression exercises and some stretching. After about an hour, the organisers brought us to dinner. You simply could not imagine the delicious meal we had; grilled vegetables, rice with fish, rice soup, sweet pork and different teas between courses.

It was the best meal of the trip, and the best thing about Chinese cuisine (we are in Canton and Cantonese cuisine is quite famous) is that you never get up from the table with the feeling of having eaten too much. “C’est fini.”

Another oddity is that the stewards use ropes and to perfectly align everything in the conference room.


Stewards aligning the hall

Stewards aligning the hall

Temple during the day…

…and at night

 

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Face en China – Día 4

DIA 4

Nos encontramos en la ciudad de Guanghzou, vaya ciudad tan impresionante de rascacielos y modernidad y por cierto, otro aeropuerto para “quitarte el hipo”. El curso lo di en un hotel de cinco estrellas. Como se suele decir, de lujo asiático y una sala preciosa con una pantalla enorme y donde pude presentar como a mí me gusta, de nuevo con unos 350-400 doctores. Pero antes de dar la conferencia comencé mi día en el gimnasio, cómo no. Tras mi sesión de gym, fui a desayunar y a continuación la charla.

Como es el cuarto día, he pulido y cambiado la presentación y ahora sí que me gusta más y creo que mi mensaje es más claro, más preciso y que deja poco lugar para la polémica, y por la respuesta del público creo que he acertado. Me han hecho muchísimas preguntas y más de un doctor me ha dicho que ha sido el mejor curso de su vida. Más no se puede decir !!!!

Al final de cada conferencia a los chinos les encantan sacar fotos y me piden sacar fotos con ellos y tengo que posar durante 10-15 min ya que son tantos que la sesión fotográfica no parece acabar nunca, pero siempre lo hago “de mil amores” y no dejo de sonreir !!!! Tras la conferencia, al gym a descomprimir la columna vertebral y a hacer estiramientos. Después de aproximadamente una hora, las organizadoras nos han llevado a cenar y no os podéis imaginar qué comida tan rica; verdura a la plancha, arroz con pescado, sopa de arroz, carne de cerdo dulce y entre plato y plato diferentes tes. Impresionante, la mejor cena del viaje, y lo mejor de la cocina china(estamos en Cantón y la cocina cantonesa tiene mucha fama) es que nunca te levantas de la mesa con la sensación de haber comido demasiado. “C’est fini”.

Otra curiosidad, para ordenar la sala las azafatas usan unas cuerdas y de esa forma colocan todo perfectamente alineado.


Azafatas alineando la sala

Azafatas alineando la sala

Templo de día

Templo de noche

 

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